1. Entrenar la mente para ser más feliz
    Sino trabajamos para ello, difícilmente lo logremos
    Un gran aporte de las neurociencias a la sociedad, en estos últimos años es el descubrimiento de que, para ser feliz, es necesario entrenar nuestra mente. Aunque este descubrimiento necesita robustecerse en el futuro con más evidencia.
    Parece que sólo unos pocos tienen la fortuna de “nacer" con recursos activados para desarrollar esta capacidad de ser felices. Goldman relata, en su súperfamoso bestseller Inteligencia emocional, el impacto que le causó conocer una persona afroamericana de estas características, “naturalmente feliz". Era un chofer de bus que, con serena y amable paciencia, atendía los requerimientos de cada pasajero y hasta hacía de guía turístico mostrando las beldades de la ciudad por la que conducía. Goldman dice que esta persona era un “pacificador urbano", ya que los pasajeros descendían mucho más contentos de lo que subían. Hermosa reflexión.
    Pero la realidad es que la mayoría de nosotros debemos trabajar para ser felices.
    Hace casi 15 años se estudió el cerebro de personas meditadoras y se observó la activación de un área, la prefrontal izquierda, asociada a lo que llamamos las emociones altruistas, o positivas: amor, compasión, aceptación, equilibrio. En realidad los neurocientíficos venían siguiendo la hipótesis de esta red de neuronas hacía un tiempo, y esta investigación lo corroboró.
    Muchos meditadores ya sabían, por autoobservación introspectiva, que entrenando sus mentes podían ser más felices.
    Cuando meditamos practicamos la aceptación de todo lo que se nos presenta: sonidos, sensaciones físicas, sabores, olores, pensamientos y emociones…surfeamos la emergencia de cualquier fenómeno con una actitud de amabilidad, de observación objetiva. Cuando es algo agradable, no nos apegamos con avidez, y cuando es algo
    displacentero, no intentamos eliminarlo o luchar contra ello. ¡Esto conduce a un estado de profunda paz y armonía, pero el camino no está excento de dificultades!

    Permanecer en el placer sensitivo de un atardecer o en la calidez de un ejercicio en nuestro cuarto es fácil…quedarnos con la incomodidad y aquello que nos duele no, y allí comienza el desafío de la práctica conciente. No estamos entrenados a transitar el malestar. Recuerdo en una oportunidad cuando me invitaron a dar una clase de mindfulness en un salón de yoga en Santa Rosa, La Pampa, y una mosca comenzó a golpearse contra el cristal de la ventana junto a mí. La profesora anfitriona se levantó y se acercó para dejarla salir, y antes de que lo hiciera la tomé de un brazo con cuidado y le dije: “dejala, esto es lo que está pasando ahora, esta es la realidad del momento presente".
    ¡Hay tantas moscas en nuestras vidas! Y muy bien haríamos si aprendiéramos a convivir con aquellas que, al menos momentáneamente, no podemos cambiar.
    Publicado 10th April 2015 por martin reynoso
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  2. PROGRAMA DE MINDFULNESS (MBSR)
    CLASE 1: LLEGADA Y PRIMERA PRÁCTICA
    Llegan uno a uno a la primera clase. Los conozco de la entrevista telefónica, aunque ésta es una primera aproximación simplemente y lo interesante será completar esa impresión con sus rostros y expresiones en el marco del grupo.
    Oscar y Débora, pareja, llegan primero y me saludan con mucha amabilidad. Hablé con ella primero y luego con él, a diferentes teléfonos y en distintos momentos del día. Mi impresión es que están estresados de una vida de empresarios muy intensa. Son socios además de esposos, y si bien ella quiere abrirse del negocio, tiene un conocimiento muy profundo del paño y es hiperresponsable, con lo cual no se decide a salir. Él parece alentarla a abandonar el trabajo y dedicarse al primer nieto y a sus hobbies, pero cuando las aguas se vuelven turbias inmediatamente la convoca para reconducir el timón. Así vienen desde hace cinco años.
    María José no es lo que esperaba. Es la próxima en llegar, y su rostro serio y su postura encorvada, vencida, contrasta con su voz amable y jovial. Es periodista y la está pasando muy mal en estos tiempos de enfrentamiento mediático en nuestro país.
    Nancy y Daniel llegan inmediatamente después y juntos, aunque ella le lleva veinte años y es obvio que no tienen relación entre ellos. Se miran uno al otro cuando se descubren preguntando por lo mismo en el segundo piso del instituto: el curso de mindfulness. Ella es muy activa y divertida, juvenil y con mucha iniciativa. Viene porque una amiga le recomendó el programa y cree que es lo que está buscando. El es creativo de una empresa importante y necesita parar, tal cual me dijo por teléfono. Sin saberlo, van a iniciar con las clases una amistad profunda.
    Emanuel, el abogado muy ceremonioso y formal que creí reconocer en la entrevista, es así exactamente: ceremonioso y formal. Sus modales y corrección son los de una persona más grande.
    María llega con una panza bastante grande, más de lo que sus 6 meses de embarazo sugerían por teléfono, y empiezo a pensar que tendremos que adaptar algunos ejercicios a su condición para no exponerla a algún movimiento nocivo.
    Santiago es como un pollito mojado que no se decide a entrar: sus jóvenes 22 años y su timidez de muchacho del interior (vive en la capital pero es Neuquino) le están costando mucho sufrimiento en la facultad: apenas hizo 10 materias en estos cuatro años y está tironeado por su familia para regresar y trabajar con ellos, aunque no se rinde y cree que la arquitectura es su pasión. Es derivado por la Clínica de Ansiedad del Instituto con diagnóstico de “ansiedad social". Viene haciendo algunos progresos pero Rafa, el jefe de la Clínica, cree que Mindfulness puede ayudarlo a autorregular sus estados emocionales y disminuir la ansiedad.
    Mariano entra cuando estamos sentándonos y abriendo el encuentro y Lynda un momento después, cuando nos estamos presentando. El es un muchacho muy delgado y desgarbado de mirada extraviada y ella una robusta neoyorkina de mucha energía: está investigando sobre nuestras costumbres para completar un master en antropología que iba a ser de 2 años, pero ya lleva 3 y medio en nuestro país.

    El programa MBSR tiene una duración de
    8 semanas e incluye audios de práctica
    Están algo inquietos y se observan detenidamente: aún se siente la frescura del primer encuentro y nadie arriesga mucho en su presentación, salvo Lynda: que ama nuestro país, le encanta la comida y los argentinos, pero se quiere volver ya: extraña el ritmo de su “big city". Habla un castellano muy bueno, pero le gusta introducir algunas palabras de su lengua natal. Todos la observamos con mucha atención, como hacemos siempre ante la novedad de un extranjero en casa, por más que esta Buenos Aires cosmopolita albergue tantos rostros y vidas de otras latitudes. Cuando dice que vive en microcentro nos sentimos un poco decepcionados: la hacíamos en San Telmo o Palermo, los barrios que arbitrariamente consideramos más estimulantes para los extranjeros.
    El auditorio tiene forma rectangular y un espacio confortable para las 10 personas. Yo me ubico junto al atril y la pantalla que utilizamos para las presentaciones.
    Algo importante para mencionar es que las personas se sientan en almohadones que están sobre colchonetas, es decir, en el suelo. Si bien está permitido utilizar sillas para aquellos que no pueden asumir esta postura de piernas cruzadas, lo cierto es que la mayoría de las personas no las necesita. De todas formas María José, o Jose, con acentuación en la o, tal cual ella misma se presenta, pide una: dice que padece de dolor crónico (algo que curiosamente no mencionó cuando hablamos por teléfono a pesar de que una de las preguntas era sobre el estado de salud). No hay problema con eso, se la doy.
    Luego de la introducción les pido que llenen unos formularios que evalúan ciertos aspectos de su salud y que se repetirán a lo largo del proceso de cada uno en el programa: ansiedad, estrés, regulación de las emociones, son algunos de los temas que abordan.
    La primera clase es muy importante, es el momento para conducir a las personas a un contexto de aprendizaje, de indagación, donde ellos mismos son los buscadores. Nadie puede hacer el trabajo por ellos. Meditar significa “tomar nuestra medida interna", aprender a observarnos de una manera especial, sin juzgarnos, y en el programa no corremos detrás de ningún objetivo, sino que proponemos poner una intención: la de dedicarle tiempo diario a una práctica guiada que puede ayudarlos a desarrollar la atención plena. Para ello, deben asignar un tiempo y espacio en sus hogares a esta práctica del audio, cada día de las 8 semanas que dura el programa. Resaltamos la importancia de buscar ese espacio y de sostenerlo una vez encontrado: sino, cualquier pequeño imponderable puede sepultarlo.
    Cada persona se presenta a sí misma diciendo su nombre, cómo llegó y qué expectativas tiene. Debe prescindir de largos monólogos y no nos interesa demasiado su estatus ocupacional (a pesar de que algunas personas lo consideran su identidad) o social. Más bien su deseo real de cambio.
    Oscar dice que vino porque Débora se lo pidió. Mmm, mala señal, pienso. Se lo digo sutilmente: “sino se transforma en tu propia búsqueda, el programa no va a ayudarte y perderás tu tiempo". Siente el impacto de mis palabras y rectifica: “igual quiero ver de qué se trata".
    Jose habla de su dolor crónico: dice que se ha agudizado en el último año, y que cree que tiene una raíz psicológica. Es en la espalda y algunas veces tiene que quedarse en su casa y aplicarse sedantes para tolerarlo. “Por suerte puedo trabajar desde allí esos días", acota. Le comento que el programa MBSR tuvo una aplicación inicial en personas con dolor crónico y especialmente de espalda. “No sé muy bien cómo puede ayudarme, lo confieso", dice. No muerdo el anzuelo: “ya lo veremos, no te anticipes", le respondo.
    El primer encuentro huele a cierto escepticismo: Oscar, Jose y la mirada distante y desinteresada de Santiago me rozan. Si fuera novato, seguramente esta marea inicial me asustaría un poco. Pero sé que están simplemente exteriorizando algo que viven todo el día, esto es, la desesperanza de no poder cambiar y estar en el mismo lugar. Y está bien que lo hagan. Hacia el final marcaré que es necesaria una actitud crítica y no obsecuente en el programa, pero también cierta confianza de que pueden incorporar algunas herramientas. Sin esa confianza no se logra gran cosa.
    Luego trabajamos en el primer escaneo: cada persona recorre sensitivamente su cuerpo parte por parte, y mis palabras los acompañan en el reconocimiento de cada zona corporal.
    Para ello, es necesaria una actitud de curiosidad, una mente de principiante: sin etiquetas, sin prejuicios ni estructuras rígidas, recibiendo cada experiencia como un momento único de aprendizaje. Es una experiencia única la de estar en el cuerpo sin buscar especialmente nada, sino sólo sintiéndolo, reconociendo sensaciones agradables, desagradables o neutras. Observando atentamente cómo la mente se va de un lado a otro (pasado-futuro, apego-rechazo) y volviendo intencionalmente al cuerpo, sin enojarnos con nuestras distracciones.
    Los aliento luego a hablar sobre la experiencia: obviamente, han observado el movimiento constante de la mente y eso los inquieta: aunque lo repetí, piensan que deben estar concentrados en cada parte del cuerpo permanentemente. Nada más alejado de la realidad. El proceso de estabilizar la atención es difícil y lleva tiempo.
    Hacia el final introduzco la idea de que intenten activar esta mente de principiante en distintos momentos del día y así enriquecer la experiencia con momentos de atención plena en lugar de automatismos. “Vivimos buena parte de nuestras vidas con el piloto automático encendido", agrego.
    Como cierre les ofrezco una experiencia de atención plena: comer una pasa de uva abriendo todos los sentidos. Es una hermosa oportunidad para comprender cuánto más se siente comer así que hacerlo con el piloto automático.
    Débora dice que nunca había sentido una pasa de uva…sí había tragado muchas, pero esta vez tuvo una conexión profunda con el ejercicio. Nancy agrega que a pesar de sentir cierto apetito, esta pasa de uva le pareció satisfactoria: “me llenó", agrega. Esto es algo que algunos participantes suelen descubrir en sus prácticas de atención plena en la comida: que no necesitan tanta cantidad de alimento y que normalmente comemos más de la cuenta.
    Les doy las tareas y el audio para practicar. Se van casi sin hablar aún entre ellos: es comprensible, recién es la primera experiencia compartida.
    Publicado 5th March 2015 por martin reynoso
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  3. Todos acuerdan en que es importante, pero
    pocos saben qué hacer con ella
    LA MENTE SÍ IMPORTA EN EL DEPORTE
    Y la atención plena puede darnos la llave
    El jugador tiene dos tiros libres para definir el partido. Su equipo pierde 75 a 74 y si convierte ambos, ganan. Si sólo hace uno, empatan…si no acierta ninguno, pierden. Todo está en sus manos.
    Tira el primero y la pelota da una vuelta por el aro y sale. Se siente abochornado y los sonidos del estadio lo castigan. Su mente comienza a presionarlo. Hace dos piques, respira, y luego vuelve a tirar. Nuevamente yerra y el rebote es tomado por el pivot del equipo contrario, que embolsa la pelota los 5 segundos que restan para terminar el partido. Se acabó: la esperanza se esfumó.
    Si le preguntamos al entrenador de su equipo qué ocurrió, seguramente dirá que la mente le falló a su jugador y argumentará datos: había convertido el 70 % de libres en los minutos anteriores del partido, cómo puede errar los dos tiros del final!
    Pero si le preguntamos qué hizo él para entrenar la mente de su jugador, quizás dirá con cierta ingenuidad que lo tuvo tirando al aro largo rato en las últimas semanas… ahora, ¿eso es entrenar la mente? ¿no será entrenar la técnica de tiro al aro?
    Cuando la lanzadora de martillo Dahlgren compitió en Londres tenía un objetivo: meterse entre las 8 mejores del mundo. Salieron spots publicitarios en el canal oficial e hizo notas asegurando que estaba lista para ese momento. Una vez en Londres, ¡arrojó sus tres intentos fuera del área de competición! Quizás se olvidó de que el mayor enemigo puede ser la propia mente. Subestimó su preparación psicológica (que no había hecho) y tuvo que regresar con una amarga sensación de fracaso.
    La mente potencia todo
    Es que la mente puede amplificar la confianza, la expectativa positiva, la buena genética o la adecuada preparación física del deportista, pero también puede echar a perder todo eso.
    Sino, pregúntenle a Tracy McGrady que convirtió 13 puntos en 35 segundos (4 triples y un simple) en un partido contra los Spurs, derrotándolos prácticamente él solo.
    En el Budismo siempre se cita una declaración del Buda: “no hay nada que provoque más dolor que una mente no desarrollada. Pero tampoco hay nada que provoque más felicidad y bienestar que una mente desarrollada: en verdad que una mente desarrollada produce felicidad y bienestar". Yo agregaría que además de felicidad produce efectividad.
    Ahora bien, ¿cómo se desarrolla (entrena) una mente para la competencia?
    La mente que fluye en la competencia…
    La psicología del deporte ha desarrollado distintas estrategias y técnicas de trabajo con los competidores para ayudarlos a mejorar su rendimiento.
    Para Gardner y Moore (2007), el rendimiento óptimo es “la correcta combinación de las condiciones cognitivas, afectivas y fisiológicas que permiten adecuadamente que las habilidades aprendidas ocurran de una manera aparentemente sin esfuerzo y automática" .
    Así, se ha trabajado con (1) La imaginería; (2) el control del arousal; (3) la modificación de auto-verbalizaciones y (4) otras rutinas pre-competición para mejorar los procesos de auto-regulación que se entienden ideales para alcanzar el mejor rendimiento. Hemos obtenido resultados satisfactorios de estas técnicas, pero ellas apuntan principalmente a que NO PASEN COSAS MALAS O EXTRAÑAS EN LA MENTE DURANTE LA COMPETICIÓN y no a que la mente FLUYA NATURALMENTE AL MÁXIMO DE SU POSIBILIDAD durante la misma…por lo tanto, esas técnicas han hecho mucho énfasis en el CONTROL DE LA MENTE… y justamente el excesivo control puede llevarnos a veces a su contrario: el no control.
    Pero ahora tenemos una herramienta más para paliar este desafortunado énfasis en el control: el entrenamiento en la llamada atención plena.
    Mente plena: bienestar y rendimiento
    La atención plena ha entrado en el mundo del deporte con fuerza: Phill Jackson la utilizó con los Chicago Bulls y los Angeles Lakers, pero también los Seahawks de Seattle (equipo de football americano), equipo que ganó su primer título de la NFLtras vencer a losDenver Broncosen elSuper Bowl XLVIIIde 2014, Tiger Woods y otros deportistas de Elite se han entrenado en sus técnicas.
    ¿En qué consiste? Ejercicios de concentración (al principio, en el propio cuerpo), ejercicios de yoga suave y meditación permiten al practicante alcanzar un estado de conciencia más ecuánime y reflexiva pero no menos dinámica para la competencia.
    A continuación, un listado de sus beneficios:
    •Amabilidad
    •Comunicación asertiva (mindful)
    •Disposición plena a la entrega
    •Conciencia del sentir físico y emocional
    •Manejo y tolerancia de emociones displacenteras
    •Disfrute
    •Paciencia (entender procesos individuales y grupales)
    • Compasión (no juicio y aceptación para con uno y con el contexto).
    Para finalizar, diremos que una combinación de las técnicas tradicionales
    con estas modernas de la Atención Plena pueden garantizar un nivel óptimo de funcionamiento mental para alcanzar un rendimiento más adecuado a las exigencias que el deporte de competencia impone.
    más info : http://www.ineco.org.ar/ineco-deportes/
    Publicado 26th January 2015 por martin reynoso
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  4. Hacé el test de uso de tecnología!!
    El uso conciente de la tecnología moderna
    Segunda parte de la "Comunicación Mindful"
    hoy, los peligros de la tecnología
    “Esté online o no, mi mente espera ahora absorber
    información de la manera en la que la distribuye la Web:
    en un flujo veloz de partículas. En el pasado fui un buzo
    en un mar de palabras. Ahora me deslizo por la superficie
    como un tipo sobre una moto acuática…"
    (Nicholas Carr - what the internet is doing to our brains-)
    Estoy de invitado en una radio de la tarde porteña.Junto a mí, varios periodistas (no estoy seguro que todos tengan ese título) hacen las delicias de la joven audiencia comentando el vestuario de los invitados a la boda de un famoso.
    Pero eso no dura más de unos escasos dos minutos.Lo suficiente para que otro de los periodistas interrumpa con una imagen de la televisión (que tiene frente a él y a mis espaldas, en realidad son al menos 4 monitores con distintos canales) de un delincuente extranjero apresado en el microcentro, exclamando/comentando la persecución que supuso, y a su vez éste profesional será interrumpido por un tercero que, de su twitter, lee que “el programa es un caño hoy" según un oyente.
    Miro sus pupilas, sus brazos, sus cuerpos: se mueven al frenético ritmo de la moto acuática que menciona Carr.
    Cuando me toca intervenir, me siento maltratado: ninguno me mira, alguno me escucha y todos divagan…¿para qué me invitaron? Me siento tentado de mencionarlos en mi comentario de “la mente-mono del hombre moderno"..no, un poco fuerte, pienso. Muy desafiante (aunque a estos chicos les gustan los desafíos).
    La pregunta es: ¿qué tipo de comunicación favorece la tecnología? Cuidado, no quiero con esto negar la importancia del contacto rápido y efectivo que mediatiza, pero, ¿cuál es el costo de la misma para nuestro cerebro?

    Tecnoadicciones
    Queremos identificar aquí cuáles son los verdaderos peligros de la tecnología en la actualidad. Por ello, haremos un breve recorrido por lo que llamamos tecnoadicciones, concepto que hace referencia al abuso de dispositivos o servicios tecnológicos, que incluyen internet, teléfonos móviles, videojuegos e inclusive la televisión. Contaré con la invalorable colaboración de mi colega la doctora Lucía Lizaso para dar precisión científica a este tema.
    En principio, es importante decir que las conductas adictivas de las nuevas tecnologías están controladas inicialmente por reforzadores positivos, es decir, aquello que nos causa placer hacer y nos invita a repetirlo, pero luego toman el control los llamados reforzadores negativos, que son las conductas que nos permiten encontrar alivio a la tensión emocional. En otras palabras, comenzás a utilizar una tecnología porque te da placer, pero luego se puede transformar en una necesidad para “salir o evitar" cierto estado emocional.
    Allí se produce entonces pérdida de control, síntomas de abstinencia (ansiedad, irritabilidad, entre otros), tolerancia (necesidad de aumentar el tiempo de uso del artefacto), y por supuesto esto impacta en la vida personal/social.
    Recordá que estamos hablando de un uso adictivo de la tecnología, de un extremo de la
    conducta, pero entre esto y el uso conciente y saludable hay muchas conductas.
    Si bien la tecnoadicción no se produce por la ingesta de químicos, Roberts (1996) describió algunos de los cambios fisiológicos y conductuales importantes que aparecen en estas personas, como la aceleración del pulso, incremento de la actividad cardíaca, unestado de conciencia alterado durante largos períodos de tiempo, con una total concentración en la pantalla y sueños que aparecen en forma de "scroll" (espiral) .
    Goldman refiere que “Taiwán, Corea y otros países asiáticos consideran la adicción de los niños y los jóvenes a Internet como una crisis sanitaria nacional que los aísla". Y que “en torno al 8% de los jugadores estadounidenses de entre 8 y 18 años parece satisfacer los criterios diagnósticos establecidos por la psiquiatría para diagnosticar la adicción". Finaliza agregando que “la investigación cerebral realizada mientras juegan ha puesto de relieve la existencia de cambios en su sistema neuronal de recompensa semejantes a los que presentan los alcóholicos y los drogadictos". Vemos la dimensión del problema en estas frases.
    La doctora Lizaso menciona las siguientes señales de alarma que nos muestran cierta dependencia a las tecnologías modernas:
    üPrivación del sueño: la persona está conectada mucho tiempo a la red y por lo tanto no descansa como necesitaría.
    üDescuido de otras actividades importantes, como el contacto con la familia y relaciones sociales.
    üQuejas familiares o de amigos en relación al tiempo de uso de la red.
    üMucha atención puesta en el uso de la tecnología, pensar en ella incluso cuando no se está conectado.
    üFracasos en el intento de limitar el tiempo de conexión.
    üMentiras en relación al tiempo de uso de los artefactos (por ejemplo, videojuegos).
    üEuforia y apego anómalo al ordenador.

    TEST DE YOUNG
    Algunas preguntas extraídas del internet addiction scale (Young, 1998) para que veas cuán dependiente a la tecnología sos.Podés responder nunca, pocas veces, a veces o muchas veces:
    Ø1. ¿Con qué frecuencia se encuentra con que lleva más tiempo navegando del que pretendía estar?
    Ø2. ¿Desatiende las labores de su hogar por pasar más tiempo frente ala computadora navegando?
    Ø3. ¿Prefiere excitarse con fotos o videos a través de Internet en lugar de intimar con su pareja?
    Ø4. ¿Con qué frecuencia establece relaciones amistosas con gente que sólo conoce a través de Internet?
    Ø5. ¿Con qué frecuencia personas de su entorno le recriminan que pasa demasiado tiempo conectado a Internet?
    Ø6. ¿Su actividad académica (escuela,universidad)se ve perjudicada porque dedica demasiado tiempo a navegar?
    Ø7. ¿Con qué frecuencia chequea el correo electrónico antes de realizar otras tareas prioritarias?
    Ø8. ¿Su productividad en el trabajo se ve perjudicada por el uso de Internet?
    Ø9. ¿Se vuelve precavido o reservado cuando alguien le pregunta en qué dedica el tiempo que pasa navegando?
    Ø10. ¿Se evade de sus problemas de la vida real pasando un rato conectado a Internet
    Ø11. ¿Se encuentra alguna vez pensando en lo que va a hacer la próxima vez que se conecte a Internet?
    Ø12. ¿Teme que su vida sin Internet sea aburrida y vacía?
    Ø13. ¿Se siente molesto cuando alguienlo/a interrumpe mientras está navegando?
    Ø14. ¿Con qué frecuencia pierde horas de sueño pasándolas conectado a Internet?
    Si respondiste 5 o más veces “muchas veces", estás en problemas…
    En la próxima entrega, algunos consejitos para cambiar esta tendencia cultural que daña nuestra vida.
    Publicado 10th November 2014 por martin reynoso
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  5. Tenemos que aprender a conectarnos de una manera más profunda
    LA COMUNICACIÓN ATENTA O MINDFUL (I parte)
    En la experiencia de comunicar con atención plena está la esencia de la comunicación. Porque, ¿para qué nos comunicamos?
    Nuestra respuesta desde Mindfulness sería: para encontrarnos, para unirnos por un momento en una experiencia de común-unión con el otro, para aliviar nuestra sensación de separatividad, como dice Fromm.
    Para este autor, como seres humanos nos sentimos separados, aislados, hasta tanto establecemos el vínculo con el otro. “Estar separado es estar desvalido, ser incapaz de aferrar al mundo-las cosas y las personas- activamente" .
    Mediante el encuentro con el otro me realizo, me completo, trasciendo la profunda soledad de la separatividad. Pensemos en el sufrimiento patológico que produce, por ejemplo, el desarraigo, el desaire amoroso de una pareja o la pérdida de un ser querido. Esa vivencia de pérdida es la que me lascera.
    Entonces en Mindfulness pensamos que es necesario encontrarnos profundamente con el otro a partir de limpiar nuestra mente de ruidos y distorsiones egoicas que nos limitan. Así puedo verlo con ojos nuevos a cada momento. Así puedo enriquecerme de su presencia.
    Compartir una experiencia de comunicación con una persona meditadora de mucho tiempo puede ser una experiencia exquisita. En un retiro o una jornada de práctica, en un simple intercambio casual o en un diálogo intencional, descubrirás su carisma y su potente presencia. Sus ojos firmes y amables bebiendo cada expresión tuya, su silencio respetuoso y acogedor, sus palabras medidas pero muy sinceras, sin un dejo de ironía o sarcasmo, una sonrisa comprensiva y una profunda intención de querer estar allí, donde está, y no en otro lugar. Si fuéramos más observadores y nos detuviéramos en el cuerpo, veríamos su postura erguida pero no tensa, su cuerpo relajado pero activo, sus manos libres (no cerradas en puño o agitándose en forma brusca) y acompasando las expresiones verbales…es decir, una comunicación armoniosa y coherente.
    Todo esto teñido de una actitud optimista y de bienestar general. Como dice Meng en su libro “Busca dentro tuyo", el modo default (el modo de base) de estas personas es la alegría. Sólo algo intensamente negativo o doloroso puede afectar esta actitud: “cuando era joven, era naturalmente muy infeliz. Si nada bueno sucedía, entonces por default me sentía infeliz. Hoy me ocurre lo contrario: si nada malo pasa, entonces por default estoy feliz. Me he vuelto tan naturalmente alegre que esto se refleja en mi título laboral en Google: Meng, “el compañero alegre".
    Intención-Atención-Conexión-Comunicación
    Como venimos desarrollando en este libro, todo comienza con la intención. Cuando tenemos una intención profunda de establecer una comunicación con el otro, de “sentirlo y ser sentido", al decir de Dan Siegel y no de derrotarlo, convencerlo, influenciarlo o manipularlo, estamos dando origen a una comunicación mindful.
    Pensá, cuántas veces iniciamos un diálogo con alguien con la intención de manipularlo, de llevarlo hacia nuestros objetivos, de sacar provecho sin que eso sea necesariamente un beneficio para él. Imagino un jefe exigiendo horas extras a un empleado que está pendiendo de un hilo en su relación matrimonial; a un joven pidiendo a su pareja que cambie para su propia conveniencia; a un estudiante que ruega a otro que le pase por “machete" la respuesta a una pregunta de un examen…vivimos en una maraña de comunicaciones disfuncionales que se transforman en tal porque no hay un corazón sincero y una intención impecable de hacerme el bien y hacerlo a los demás.
    Cuando mi intención es sana y me dignifica, puedo dar el próximo paso, que es el de poner mi mayor atención en el otro. Voy a alumbrar con una atención cristalina, clara (lo que hemos llamado una “atención plena"), conciente de los propios intereses y distorsiones de mis condicionamientos para poder neutralizarlos, ponerlos “stand by".
    María Inés me cuenta que está trabajando arduamente con su disgusto y rechazo hacia una joven prima que está saliendo con un ex novio. Cada vez que comienza a hablar con ella de cualquier tema, siente el filo de la lanza clavarse en sus costillas y el dolor de sentirse traicionada. Pero como está practicando Mindfulness, rápidamente se da cuenta de que eso le sucede. Respira, intenta relajar su cuerpo y se dice a sí misma que no hay real traición porque oportunamente hablaron de eso y ella ya había cerrado su capítulo con el joven. Es un trabajo arduo, pero ha desarrollado la paciencia y la firme intención de sostenerlo. Tiene que estar muy atenta porque de lo contrario, puede reaccionar innecesariamente con un gesto o una palabra agresiva. Con el tiempo, va notando una evolución en su sensación de fastidio y se siente mejor en la comunicación, más distendida y natural.
    Cuando ya tenemos la intención y estamos atentos, podemos conectar. Conectar con lo que al otro le está sucediendo: ¿qué desea, qué le ocurre, cómo lo pide, está sufriendo o desconociendo aspectos de lo que dice/pide, es coherente con lo que yo deseo para mí? Sin pensarlo de esta manera necesariamente, todo esto es lo que observamos en la otra persona. Lo observamos con una actitud de apertura y simpatía, sin por eso ser ingenuos (en todo caso, como dice Carlos Castaneda, con “ingenuidad controlada"). Ser meditador no es una actitud de que “las cosas están perfectas todo el tiempo" (en los cursos me animo a decir: “un boludito alegre"), una actitud pseudoamorosa de tolerar y recibir todo sin crítica.
    Al tiempo que voy recibiendo mensajes del otro, voy siendo plenamente conciente de lo que me ocurre con ello: ¿me disgusta, perturba, me da incertidumbre, me alegra, entusiasma, me produce apego? O sea que conecto conmigo mismo. Es un vaivén continuo de conciencia del contexto. El otro, yo, las circunstancias.
    Ariana está teniendo algunos problemas con su nueva jefa: la nota irritable, evasiva, muy distinta a cómo la vio las primeras dos semanas de trabajo en la tienda. Una de sus compañeras le dice que ella es así: que al principio es un amor, pero que rápidamente se transforma en una bruja. Ariana se da cuenta de que esa opinión puede marcarla en la continuidad de los días, entonces la toma y la deja allí, stand by, sin fusionarse con ella. Posteriormente se dará cuenta de que su jefa está pasando una situación de enfermedad prolongada y dolorosa de su madre, y que su reactividad aumentada y preocupación constante puede tener que ver con eso. Intenta estar atenta a cada momento de intercambio comunicacional con ella: sin dejarse maltratar pero siendo muy sincera y firme, va logrando despojarla del temor al contacto con ella. Unas semanas más adelante, tendrá un diálogo muy asertivo donde se enterará de todo el sufrimiento que está viviendo y de las dificultades que esto le ocasiona en el trabajo. A pesar de ser sólo una empleada, su actitud comprensiva y madura oficia como contención de su propia jefa.
    Por último está la manera en que nos comunicamos. Si bien todo el tiempo nos estamos comunicando, tenemos una gran oportunidad cuando vamos a dirigirnos verbal o gestualmente a nuestro interlocutor. ¿Estamos en control con nuestras emociones? ¿Es el mejor momento para decir lo que queremos decir? ¿Sentimos al otro en su individualidad única o simplemente es un depositario de nuestras palabras? ¿Puedo encontrar las palabras más sabias (muchas veces esto es sinónimo de simpleza) para dirigirme al otro? Si me está siendo muy difícil ser ecuánime: ¿puedo ser franco y aceptar frente al otro que no es el mejor momento para hablar? ¿puedo detenerme al borde del precipicio antes de soltar imprecaciones y amenazas? Y si ya lo hice: ¿puedo repararlo con una disculpa y una actitud de querer modificar el curso de la comunicación?
    Publicado 21st October 2014 por martin reynoso
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  6. ¿CUÁNTA VIOLENCIA PODEMOS CONSUMIR?
    El éxito de las películas y series televisivas está basado en el impacto
    que produce en nosotros. La violencia que despliegan, ¿es siempre mala?
    Mi hijo ha terminado la temporada de “Games of Thrones" y me pregunta qué puede ver. Yo estoy por iniciar la 5ta de “Breaking Bad" y pienso: drogas, dealers que asesinan para monopolizar el mercado en la ciudad, un hombre que, transformándose capítulo a capítulo en una persona brutal, no repara en mentiras y engaños inclusive a su propia familia…lo racionalizo desde una perspectiva más suave: también es la historia del sufrimiento de un hombre colapsado por su enfermedad oncológica y que quiere dejar un bienestar económico a su familia. Pero igual, la violencia está…en cada capítulo.
    En el cine, todos aplauden con el impacto de la violencia en tamaño extra large que presenta “Relatos Salvajes". La verdad, es difícilno reacomodarnos en la butaca buscando equilibrar la violencia que penetra por nuestros sentidos y parece que va a desbordar el vaso de nuestra mente. Sí, es cierto que es la realidad, que no es muy loco pensar que podría ocurrirnos algo de lo que allí aparece.
    Pero se me ocurre más: mujeres asesinas en la tv argentina, Kill Bill, Dexter, Mentes Criminales…hasta en la literatura meter un homicidio asegura una base de impacto (que no necesariamente se continúa en la trama argumentativa del texto) sobre la cual construir el éxito editorial. ¿Acaso no hemos elevado el nivel de tolerabilidad de la violencia? En otras palabras: ¿somos más violentos ahora que en el siglo anterior?
    No es intención de esta sencilla perspectiva hacer un profundo análisis sociológico del alcance de la violencia en imágenes. Empecemos por lo más evidente y científicamente demostrado: la violencia en las pantallas genera conductas violentas en niños y adolescentes. Y como está presente en buena parte del día en distintos medios, esa posibilidad se acrecienta. Mirans dice que cada 100 películas americanas, se presentan alrededor de 650 crímenes. Smythe en el 55 había demostrado que en las películas, uno de cada 5 personajes es asesino y Head considera que en la tv los crímenes aparecen con una frecuencia proporcional 22 veces mayor que en la vida real.
    En la etapa etaria mencionada (de los 0 a 15 años) existen variables como la protección adulta y las características de personalidad del niño que pueden hacerlo aún más vulnerable.
    En adultos, con una psiquis más resistente y capaz de tamizar un poco más la información recibida, quizás el riesgo disminuye. Pero ¿dónde está la línea divisoria?.
    Márgenes de toxicidad
    Es necesario considerar que una dosis de realidad nos ayuda a sobrevivir en la jungla. Es decir que tenemos que presenciar, en pociones justas, algo de violencia. ¿Pero hasta dónde?
    Mis recomendaciones a continuación tienen que ver con lo que en la práctica meditativa uno va descubriendo sobre su propia mente.
    Por un lado, tanto la violencia como las escenas intensas generan una activación del cerebro que favorece el incremento de sensaciones corporales que nos producen cierto apego. Por lo tanto, considerá:
    üCuál es tu capacidad de afrontamiento: Personas muy sensibles pueden vivir experiencias intensas, en algunos casos traumáticas, cuando las imágenes superan su capacidad de afrontamiento, esto es , de procesarlas.
    üCuál es la pauta de consumo de la violencia: permanecer frente a escenas violentas varias veces al día (ya sea en noticieros, películas, series) no es recomendable. Graduar el tiempo de permanencia es clave.
    üObservar cómo reaccionamos a ella: en la práctica meditativa le damos gran importancia a las sensaciones en el cuerpo y a la actitud mental frente a las emociones intensas. Intentar observar el “estrés adictivo" en el cuerpo y la fascinación en la mente de las escenas violentas puede ayudarnos a de-fusionarnos (salirnos) de ese estado. Para ello, respiraciones profundas, concientes, pueden permitirnos autorregular nuestra vivencia.
    Descubrir nuestra adhesión inconciente a algunos personajes y cuidarnos: si nuestra mente “disfruta" del castigo que nuestro héroe propina al villano (típico recurso hollywoodense), detenernos y desapegarnos. No es bueno exaltar la pasión dañina en nuestros corazones.
    En síntesis, una pizca de acción y violencia puede saborizar nuestra experiencia como espectadores pero en la observación de nuestra forma de mirar y procesar y en la regulación del tiempo de contemplación de la pantalla está la clave.
    Publicado 29th September 2014 por martin reynoso
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  7. De veganos excéntricos y ecologistas empedernidos
    La conciencia limitada: ejemplos modernos
    Expandir la conciencia en conductas cotidianas no puede ser
    una moda, sino el resultado de un proceso individual
    donde cultivamos atención plena en nuestras vidas.
    Hemos ido asimilando a nuestras vidas los descubrimientos de la ciencia y la sabiduría de nuestra historia filogenética de tal forma que podríamos decir que hoy vivimos mucho mejor.
    Inclusive, hay movimientos sociales que pregonan una forma de vida más conciente en algún aspecto de nuestra vida. El problema es que en muchos casos esa conciencia no se extiende a otros aspectos. Más bien se trata de una iniciativa proselitista (pro-algo) pero no revolucionaria. La persona adhiere a una causa y la defiende pero no genera un cambio profundo en su conciencia.
    La adherencia remite en estas personas más a una identidad diferencial con respecto a la tribu que a una transformación real de la mente.
    Para Miguel Ruiz Jr., constituye un tipo de apego a una identidad que hemos asumido, como puede ser el caso de una persona que adhiere a una dieta llamada vegana, basada en alimentos que no tengan ningún componente animal o derivado del mismo:
    “…pongamos que la mujer vegana usa ahora su identidad como catalizador para su amor condicional. Para merecer su amor debe ser una vegana estricta sin saltarse nunca esta dieta, de lo contrario se juzga duramente a sí misma. Se rodea de otras personas veganas que confirman lo bueno que es serlo al aceptarse y juzgarse a sí mismas y a los demás midiéndose con este listón. Limita el trato con las personas de su vida que no son veganas e intenta domesticar a los seres queridos para que cambien de dieta, compadeciéndose de ellos por no compartir su punto de vista. Así que siempre está en conflicto con los puntos de vista distintos al suyo. Sigue una dieta sana, pero se impone a sí misma y a los demás el conocimiento que va ligado a su preferencia en la vida".
    Así como con la comida vegana, tenemos personas que abogan por el cuidado del ambiente o de los animales, pero sin expandir esta conciencia a otros aspectos de sus vidas.
    Alimentación sana y cuidado del ambiente: ¿conductas concientes o modas?
    Comencemos por la alimentación conciente: la alimentación conciente es un fenómeno social nuevo. Paseo en la feria Buenos Aires Market, que alberga decenas de productores de comida natural que ofrecen sus obras a todo el público en un relajado y amigable ambiente urbano. El BAM también dispone de una amplia oferta de puestos de comida vegetariana gourmet para almorzar y merendar al paso o en las mesas comunitarias del mercado, que son atendidas por los chefs más representativos de las diferentes variedades de esta corriente gastronómica (raw food, macrobiótica, orgánica, vegana, fast good, entre otras).
    Además este mercado cuenta con un auditorioen el que se ofrecen charlas, talleres y clases de cocina, con acceso libre. Por último, también se ofrecen algunos espectáculos callejeros para toda la familia.
    Se observa especial entusiasmo en personas jóvenes que oscilan entre los 20 y 50 años (según mi percepción), se ven parejas y familias enteras también. Todos desean una transformación en relación al acto de comer: quieren conjugar disfrute con salud para sus organismos.
    Otro ejemplo lo constituye el cuidado del ambiente, de creciente interés en la sociedad a partir de los efectos nocivos que tiene la acción humana en el planeta. Se ha avanzado en el estudio de este impacto y he aquí un ejemplo: la huella de carbono.
    La huella de carbono es una medida estandardizada para calcular el impacto que dejamos como seres humanos en nuestro ambiente y que nos trascenderá cuando no estemos. Para calcularla, es necesaria una operación algo compleja que tiene que ver con el consumo que realizamos y la energía de la que disponemos en nuestra cotidianeidad. Existe incluso un sitio en internet donde podés calcular la tuya. Nosotros los argentinos tenemos valores muy inferiores a los estadounidenses y británicos, por ejemplo. Pensá que un neoyorquino utiliza una cantidad de energía extraordinaria para sostener su sofisticado y efectivo ritmo de vida, mientras que un nativo del amazonas apenas se vale de lo que su ecosistema le proveee para mantenerse vivo y saludable.
    Además de esto, en la actualidad podemos colaborar con el cuidado del ambiente a través de la tarjeta de crédito, la acción solidaria o simplemente un llamado telefónico. Geenpeace u otras decenas de organizaciones han creado líneas de trabajo que, de distintas maneras, interrumpen o denuncian las acciones dañinas de empresas o gobiernos sobre el ambiente. El recuerdo reciente de los 2 activistas argentinos de Greenpeace que pasaron 3 meses privados de su libertad en Rusia luego de realizar una acción pacífica en una plataforma petrolera está en todos los compatriotas aún y abrió el interrogante de hasta dónde podemos ir con la acción civil frente a estos “grandes destructores del ambiente".
    Estos ejemplos son demostrativos de todo lo que hemos avanzado en la comprensión, el cuidado y la protección de ciertos aspectos de nuestra vida. Las nuevas generaciones son las portadoras de este bagaje de conciencia con base en la investigación científica que representa un paso importantísimos para el bienestar del ser humano pero, como aún se manifiesta, no garantiza un mundo más feliz ni justo. ¿Por qué? Porque muchas veces esa conciencia se mantiene estancada entre los setos de nuestro apego a la moda, a la imagen o a lo “socialmente valorado". Por lo tanto es necesario dar el salto definitivo, y dónde ha de ocurrir esto sino en nuestra propia mente primero.
    Publicado 16th September 2014 por martin reynoso
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  8. La mirada del budismo sobre el sufrimiento humano
    ¿El sufrimiento es inevitable?
    ¿Podemos aprender a desterrarlo?
    Fenómenos como la incomodidad, la incertidumbre, la frustración y el sinsentido son parte de nuestra vida, pero la actitud que asumamos ante ellos es lo que hace la diferencia. Ahora bien: ¿cómo entrenarnos en la actitud?
    Mariano se despierta a la mañana con una molestia en la espalda. No es algo extraño, habida cuenta de que tiene un problema en su columna, lo que le genera un dolor crónico de espalda que lo acompaña desde hace al menos 10 años.
    Esta mañana el dolor no es distinto a otras oportunidades, y lo que hace mentalmente cuando lo detecta tampoco: recorre cada tarea que tiene que hacer, cada lugar, persona y circunstancia con la que se enfrentará, e imagina cómo será el dolor en el transcurso del día. Cuando se da cuenta que tiene que ir al banco sobre el mediodía y que es probable que tenga que hacer una cola mientras espera ser atendido, se angustia y hasta siente una puntada en la zona dorsal. Así transcurre su vida: acarreando este dolor de aquí para allá.
    Aunque Mariano no se equivoca al pensar en el dolor de espalda como una condición clínica crónica que lo acompañará toda su vida, hay algo fundamental que podría hacer por sí mismo: dejar de luchar con él.
    El budismo describe lo que hace la mente frente al dolor físico o emocional como “sufrimiento": la experiencia de querer salir, y suprimir el dolor que se nos pone enfrente. La fórmula sería la siguiente:
    DOLOR + RESISTENCIA MENTAL = SUFRIMIENTO
    Por eso describe al primero (dolor) como experiencia de todo ser humano, seres vulnerables que están expuestos a las contingencias de la vida, y al segundo como un “agregado mental", una experiencia innecesaria de no poder aceptar lo que me está ocurriendo y desear que las cosas sean de otro modo.
    Pensemos en la enfermedad oncológica, por ejemplo. ¿Cuánto hay de dolor físico real, de malestar e impacto en el organismo y cuánto de sufrimiento mental, de lucha interna por salir de ella lo antes posible?
    Por supuesto que no estamos diciendo que la incertidumbre, el pesar y la angustia no sean parte del proceso y en cierta medida necesarios. Pero la desesperanza profunda y la impotencia que muchas personas adoptan en estas circunstancias no parecen ser buenos aliados en el tránsito de la recuperación de nuestro equilibrio orgánico. Más bien parecen reacciones intensas de una mente que naufraga en el sufrimiento psíquico. ¿Qué hacer?
    Entrenando la mente para transformar el cerebro: transitar el dolor
    Un gran paso podemos dar si comenzamos a detectar los esfuerzos permanentes de la mente por salir del dolor. Pero cuidado, ¡no sólo del dolor! Vayamos más cerca, a algo más simple: la incomodidad. ¿Qué hace nuestra mente cuando nos sentimos incómodos? Se fastidia, se molesta, se angustia, se quiere ir…pensemos en el ejemplo que Mariano imaginaba, la cola del banco: ya cuando vemos a la gente parada esperando, y rápidamente sacamos el cálculo del tiempo que perderemos allí, y de las cosas que podríamos estar haciendo…recibimos una sensación de malestar y hasta de cansancio físico.
    Comenzar a darnos cuenta y tratar de “aflojar" la tensión física y mental que genera la incomodidad, el sufrimiento, puede ser un gran primer paso. Utilizar el humor como una forma de reírnos de nuestro propio neuroticismo, rigidez o ansiedad, también: “aquí está mi mente queriendo que me atiendan rápido y me pueda ir", podríamos decirnos. Algunas respiraciones concientes y la idea de que esto es algo momentáneo, que no puedo cambiar ahora, pueden también auxiliarme.
    Darnos cuenta de que este deseo de que evitar el dolor físico o emocional en realidad lo potencia, es clave. Y en este sentido, observar un aspecto de la experiencia que va profundamente ligado a esto, también: el control. Estamos todo el tiempo deseando que las cosas sean de tal o cual forma: el clima, las calles, la gente, mis parientes, mi trabajo, mi futuro, mi salud, deberían presentarse de esta forma. Cuando no podemos controlar mental o conductualmente algo, nos angustiamos, nos frustramos.

    Si sólo comprendiéramos que transitar la vida sin generar sufrimiento
    es una cuestión de entrenamiento del cerebro...trabajaríamos en ello
    La enfermedad es una oportunidad única para comenzar a disolver esta sensación de control absoluto y rigidez que nuestras mentes refuerzan día a día: hay que transitar la incertidumbre, la humildad de no poder hacer mucho más de lo que hago…la enfermedad puede ser un maestro efectivo (aunque a veces violento) que me ayude a vivir de manera más relajada, más simple, más conciente, y con menos control.
    Abrazo el dolor con atención plena, el tiempo que sea necesario, hasta volver a encontrar mi equilibrio dinámico.
    Así, voy desarrollando áreas prefrontales del cerebro que estimulan la paciencia, la aceptación y la ecuanimidad, reportadas en estudios neurocientíficos . Ese es el camino de la transformación.
    Te invito a ver la charla TEDx de mi amiga y colega Georgina Sposetti sobre la enfermedad y la oportunidad de aprender a transitarla.
    https://www.youtube.com/watch?v=GC87pMBiSEE
    Publicado 8th September 2014 por martin reynoso
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  9. De meditaciones serias e híbridos placebos
    Quiero empezar a meditar, ¿qué es lo mejor para mí?

    Ros (Bárbara Streisand) es la excéntrica esposa de Bernie (Dustin Hofman), experta en artes curativos, técnicas orientales de relajación y estimulación de la vida sexual con pinceladas de libre albedrío, que cada tanto lanza alguna temeraria exclamación en la casa de los consuegros que sacude el andamiaje moral y el prurito de su familia política.
    Entre ungüentos, frases hechas y erotismo desenfadado nos deja la imagen de una “new age" de los tiempos actuales, un estereotipo gracioso del meditador que nadie querría ser.
    Muchas veces me preguntan cuáles son meditaciones serias para practicar y cuáles considero más convenientes. He aquí un intento de responder a esa demanda.
    Los dos universos meditativos serios y el tercero en cuestión
    A grandes rasgos, podríamos decir que existen tres universos distintos: por un lado, la meditación mindfulness (también llamada meditación de visión cabal o en la lengua del Buda Vipassana), que propone una atención totalizadora y fluida a lo que ocurre momento a momento, por otro la llamada meditación de concentración o Samatha, y por último las que podríamos llamar de calma mental, o híbridas.
    La de Concentración o Samatha es una meditación de tipo abstractiva donde el practicante intenta poner toda su atención en un objeto puntual que concentre la mente para la práctica, por ejemplo la respiración, una imagen o un sonido (como el “OM", es decir, un mantra). Así, cada vez que la atención se distrae la persona vuelve a enfocar la atención en ese objeto seleccionado y la regresa todas las veces que sea necesario. Este es un ejercicio constante que el practicante repite a fin de ganar capacidad de focalización y, subsiguientemente, calma.
    Según Ramiro Calle, “el practicante va logrando grados intensos de concentración y conquistando los niveles de absorción. Cualquier soporte puede ser apto para la concentración y en la antigüedad, cuando maestro y discípulos convivían y el primero conocía muy bien la naturaleza mental y temperamento de sus pupilos, elegía de acuerdo a ello el mejor soporte para sus discípulos".
    Algunos de los soportes pueden ser los colores (o kasinas), entre los que encontramos el azul, amarillo, rojo y blanco. Entonces el practicante puede colocar un círculo de uno de estos colores frente a sí e intentar lograr una profunda concentración sólo en el círculo. De esa manera irá “unificando la conciencia", que sería el proceso de eliminar ideaciones y dejar sólo el acto perceptivo.
    La meditación de la atención plena o Mindfulness suele comenzar con la práctica de la meditación de concentración en la respiración, pero luego de lograda cierta estabilidad mental continúa con la apertura perceptiva a todo lo que nos llega a la conciencia: sonidos, olores, sabores, sensaciones en el cuerpo, pensamientos y emociones, entre otros. Mientras estamos practicando Mindfulness, utilizamos lo que llamamos una conciencia sin elección de los fenómenos (choiseless awarness), es decir, recibimos el fenómeno que llega (por ejemplo, la bocina de un auto, un calor en la espalda, un dolor en la rodilla) y tratamos de no reaccionar ante él, sino de aceptarlo plenamente.
    Cuando esto se aprende a hacer dinámicamente, logramos estados de mucha profundidad y atención plena a lo que está sucediendo en nosotros y alrededor nuestro.
    Estas dos serían las que recomiendo para iniciar una práctica.
    Meditaciones híbridas: un poquito de esto, otro poquito de aquello
    Somos testigos de una explosión de las prácticas meditativas en el mundo. En nuestro país podemos recibir, en un mismo día, distintas propuestas y opciones de meditaciones de todo tipo y color, aunque por supuesto las grandes urbes van a la cabeza de esta “moda".
    El deseo de encontrar paz y equilibrio vital en la meditación es muy meritorio y constituye el combustible para la búsqueda de un bálsamo que nos permita alcanzar un bienestar.
    Lamentablemente, como toda práctica novedosa y proveniente de culturas ajenas, la abundancia no se corresponde con la seriedad y eficacia de las distintas propuestas. Hay meditaciones casi de cualquier tipo, sesgo y tradición: se puede meditar bañando el cuerpo con sustancias atípicas, escuchando sonidos producidos por instrumentos insólitos, repitiendo palabras incomprensibles por determinada cantidad de tiempo, reenviando mensajes de bondad en una red social determinadas veces…la lista es interminable.
    En muchos casos, la idea subyacente es que si yo hago tal cosa, ocurrirá tal otra. La persona busca un refugio salvador en el acto meditativo, pero mientras menos esfuerzo e involucramiento suponga, mejor. Y mientras más rápido ocurra, a la manera de los fast foods, también. Estas prácticas llenas de charlatanería y oportunismo, en muchos casos con fines económicos, no permiten el único cambio real que le da valor a la meditación: la asunción de un rol activo en el cuidado de nosotros mismos, y el modelamiento de los patrones del cerebro que sostienen el cambio hacia la atención plena.
    Las meditaciones híbridas comparten ciertas ideas y principios que esbozaremos a continuación.
    MITOS DE LA MEDITACIÓN
    üMeditar es relajarse, y en lo posible totalmente: si bien la respuesta de relajación es algo que suele ocurrir en esta práctica, no la buscamos especialmente, sino que dejamos que ocurra.
    üMeditar es ser positivo en todo momento y circunstancia: muchas personas creen que es necesario pensar siempre que las cosas van a salir bien y ser un positivo obcecado. En realidad, si bien existe una visión más optimista y una sensación de sana alegría en la vida cotidiana, surgen de una práctica conciente con un profundo sentido de la realidad.
    üMeditar es poner la mente en blanco: en realidad, observamos lo que ocurre en la mente e intentamos no quedar “enredados" en los pensamientos, imágenes, emociones, etc, lo que nos permite disminuir la rumiación mental (pensamiento constante sobre un tema), pero no poner la “mente en blanco". ¡Eso es imposible!
    üCuando meditamos disfrutamos profundamente de la experiencia: en realidad, al principio la práctica meditativa seria nos confronta con todo aquello que nos produce dolor y contradicción. Comenzamos a levantar la alfombra y lo que vemos allí acumulado no es muy agradable. El proceso alterna momentos más agradables y otros menos, pero como cultivamos una mente ecuánime no es tan importante cómo vivimos subjetivamente esa experiencia.
    üMeditar es ser alguien superior o elevado: si bien es probable que nuestra conexión intra e interpersonal mejore notablemente, seguimos siendo quienes somos, con las mismas vulnerabilidades que todos los mortales aunque con mayor conciencia, que no es poca cosa.
    üLa Meditación es alternativa a la ciencia: la meditación mindfulness es complementaria y no alternativa, complementa el saber científico. Creemos que la ciencia tiene aportes fundamentales, aunque también límites como todo punto de vista sobre algo y la ciencia es un punto de vista de base racional/occidental.También ha sido llamada “medicina integrativa", y refuerza el rol activo de la persona en la búsqueda de su propia salud.
    Publicado 31st August 2014 por martin reynoso
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  10. Nuestro cerebro está el 50% del tiempo en este estado
    Atención errante: el origen de todos los males
    “No sé muy bien dónde estuvo mi mente" dice Luciana cuando se le pregunta al respecto luego de un ejercicio de escaneo corporal en una clase de manejo y reducción de estrés basado en mindfulness.
    “Quizás en cosas del trabajo, en cuestiones de agenda…no sé" alcanza a agregar si el instructor la ayuda un poco.
    No me sorprende: en este primer trabajo de atención sostenida al cuerpo parte por parte, la mente experimenta lo de todos los días: distracción constante. Y esa distracción se produce con pensamientos automáticos, repetitivos y de pasado-futuro (en lugar de presente).
    Los alumnos no comprenden: ¿cómo es que me cuesta tanto sostener la atención en mi cuerpo? Si yo tengo la intención de sentirlo, si estoy en un contexto donde se nos indica que tenemos que hacer sólo esto, ¿por qué mi mente experimenta tal falta de control?
    Es momento de explicarles que es algo absolutamente normal, aunque no por ello saludable: es el estado basal del cerebro (es decir, en el cual está la mayor cantidad de tiempo) o modo default, también llamado “wandering mind" (mente que divaga).
    Walter Mitty es un soñador. En la sala de revelados de fotos de la revista Life ha consagrado su tiempo a exaltar las proezas del fotrógrafo estrella de la empresa, representado en la bella película The secret life of Walter Mitty por Sean Penn.
    Pero su vida es bastante rutinaria y lo único que le pone sal y la hace algo distinta es su imaginación: vaga de una manera asombrosa en algunas situaciones puntuales, haciéndolo imaginar hazañas que produce asombro y admiración en los demás. Cada tanto, se abstrae en una de esas ensoñaciones y pierde el contacto peligrosamente con la realidad. Con el tiempo, comprenderá la importancia de estar en cada momento, como se lo dice el viejo Sean en esa hermosa escena en las montañas del Himalaya.
    En el primer caso, Luciana experimenta aprehensión, un estado de alerta con inquietud y ansiedad. En el caso de Walter Mitty, una adrenalina, cierta tensión y una sensación de ser “todopoderoso". Pero ambos coinciden en lo mismo: están fuera del momento presente, aislados en la soledad de su mundo ideacional privado.
    ¿Divagar tiene efectos nocivos?
    Como decían nuestros abuelos, “cada cosa en su dosis justa". Si estamos divagando sólo por momentos y ese divagar nos permite ensoñar y así visualizar nuestros proyectos (inclusive el Eureka de los descubrimientos científicos suele producirse en momentos de “atención flotante" o ensueño), o quizás recordar algo que había quedado olvidado en nuestro subconciente, ¡bienvenido sea ese divagar!
    Pero ese no es nuestro problema: lo que nos complica es que nosotros estamos mucho tiempo en el estado de distracción de la mente. El cerebro se activa en sus áreas prefrontales mediales (bien adelante, cerca de la frente), en la zona occipital (atrás) y en el precúneo (centro), pero en realidad no es que ahorremos mucha energía mental, como dice el prestigioso Dr. Facundo Manes.
    En realidad, este modo de funcionar de la mente, cuando se extiende en el tiempo y se cronifica es el que genera la infelicidad y la insatisfacción. La mente está desatenta, inquieta, lábil, y no se asienta ni se afirma en un punto. Es el caldo de cultivo para la rumiación, la ansiedad y la preocupación patológicas. La mente que pasa mucho tiempo divagando es como una persona con defensas bajas que camina por los pasillos de un hospital de enfermos infectados: tarde o temprano puede sucumbir a ellos.
    ¿Cómo entrenar la mente para cambiar el cerebro?
    Sabemos que la experiencia modela el cerebro. A esto en neurociencias le llamamos “Neuroplasticidad" Si mantenemos un entrenamiento sostenido durante cierto tiempo con nuestra mente iremos generando ciertos encendidos neuronales que diseñarán un “concierto" distinto y más saludable en el cerebro.
    Es la mente atenta la que se sitúa en el presente y con una actitud de aceptación. La que no está deseando que todas las cosas sean de tal o cual forma sino que reconoce los límites de su control y aprende a Transitar cada instante. Una mente que se entrena de esta manera va deshollinándose de preocupaciones, temores y ansiedad y crea la base de un círculo virtuoso que incluye la aceptación, la paciencia y la ecuanimidad.
    En la práctica meditativa, por ejemplo, vamos aprendiendo a controlar, amablemente, cada distracción con un regreso conciente al presente. La atención se escapa hacia un pensamiento, nos damos cuenta de eso, y la volvemos a traer. Así, lenta pero inexorablemente, vamos creando un cerebro despierto y conectado con la realidad.
    Muchísimos estudios reportan esta transformación que produce la práctica meditativa.
    Es momento de entrenar el cerebro y cambiar nuestra vida, de vos depende qué harás la próxima vez que estés en la cola de un banco o en la sala de espera de un médico: ensoñarás, te fastidiarás y generarás tensión en tu mente y tu cuerpo, o aprenderás a conectar con todo lo que tenés en frente con atención plácida y sensitiva. Te dejo un lindo relato en relación al cerebro atento:
    El discipulo llegó a meditar con su maestro un día de lluvia y éste le preguntó: ¿dónde dejaste tu paraguas cuando entraste a mi casa: a la derecha o a la izquierda de tu calzado? El alumno no supo responder, por lo cual debió continuar 10 años más su práctica con el maestro.
    Anthony de Mello

    Más de este tema en la charla TEDx: